#EntrevistaCECADE | Conozcamos sobre el aporte de las mujeres rurales que trabajan por el Desarrollo Sostenible en El Salvador.

Claudia Aguilar Garza

consultora y colaboradora de CECADE

 


El Centro De Capacitación y Promoción de la Democracia (CECADE) en el mes de celebración de la mujer rural, felicita a todas las mujeres que trabajan por el desarrollo sostenible en el mundo rural

 


El desarrollo sostenible parece a veces una idea abstracta para El Salvador, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible avanzan a un paso más bien lento. Por no hablar del mundo rural, donde las desigualdades se dejan sentir con mayor fuerza.

El ser mujer, joven, rural y campesina parece la fórmula exacta de pobreza, marginación y discriminación en El Salvador. Así lo indica el Informe La situación de las Mujeres Rurales en El Salvador, uno de los muy escasos análisis que recoge los múltiples tipos de violencia y marginación que viven las mujeres del área rural en el país.

“Las mujeres y niñas que conforman el mundo rural —mujeres rurales, campesinas e indígenas— suponen el 85.2 % de la población económicamente inactiva (PEI) en condición de pobreza; el 50.8 % carece de ingresos propios, frente al 17 % de los hombres. Para 2018 solo el 10.3% de los propietarios agropecuarios de tierra son mujeres. Muchas de ellas se ven obligadas a trabajar en tierras que son prestadas o alquiladas... El ingreso promedio mensual para la población femenina rural es apenas de 152.56 dólares aproximadamente, la mitad del salario mínimo urbano… Los trabajos domésticos y de cuido recaen casi exclusivamente en las mujeres que llegan a tener jornadas de hasta 16 horas diarias. En el ámbito rural, los hombres apenas aportan un 13.8% del total del trabajo de cuido.” destaca el documento antes citado.

 

 

 

 

Estos datos tan contundentes sobre el nivel de vulneración de derechos que viven las mujeres rurales, contrastan con el gran aporte que las mismas hacen para la superación de la pobreza, y al desarrollo del país en general. Según el perfil de país según igualdad de género de ONUMUJERES, existe una destacada contribución de las mujeres rurales a la seguridad alimentaria que queda de manifiesto en los datos que proporciona la ENUT (DIGESTYC, 2017). También releva el papel que desempeñan las mujeres rurales, campesinas e indígenas en el contexto del cambio climático y de la protección del medio ambiente.

Esto puede sonar etéreo, pero puesto en palabras sencillas, mucho del alimento que una familia consume, es producto de trabajo de una mujer rural, a pesar de que ni la tierra ni las semillas son suyas, ni mucho menos la ganancia que genera. Son las mujeres rurales que están liderando la transición, aún lenta y tortuosa, hacia una agricultura sostenible que permita que también nuestros hijos y nuestros nietos puedan comer los frutos de nuestra tierra.

Este rol crítico de la mujer rural salvadoreña lo vemos en mujeres como Soory Sanchez Henríquez y su madre con su iniciativa Finca Henríquez, un esfuerzo en donde estas mujeres natural e intuitivamente conjugan elementos clave del ODS2: Hambre cero, ODS5: Igualdad de género, ODS6: Agua y saneamiento y ODS13: Acción por el clima, promoviendo un desarrollo sostenible no solo para su familia, sino también para su comunidad y el país.

Es por ello, que en el mes en el que se celebra el Día Internacional de la Mujer Rural, desde CECADE rendimos homenaje a estas mujeres por su invaluable lucha para hacerse valer como mujeres productoras agrícolas y por el aporte al Desarrollo Sostenible de El Salvador.

 

 

 

 

 

 

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